“Chito” Rodríguez abrió los “Lunes Especiales” en el Casino de Tandil

“Usted, Chito, venga al escenario y cante como si lo estuviera haciendo en la antigua Rex, con el maestro Donvito”, dijo el presentador de la primera noche de “Lunes especiales” en el Casino de Tandil, al convocar al legendario y querido cantante melódico Eduardo “Chito” Rodríguez. Se estaba refiriendo a la recordada confitería lindera al Teatro Cervantes, donde en las décadas del cincuenta y sesenta el cantor y los músicos del italiano Miguel Donvito llenaban de música y sueños todos los fines de semana.
No era una misión sencilla. Pero Chito acusó recibo de esas palabras y se encargó, mágicamente, de transferir ese túnel del tiempo al público presente. Los rostros y los comentarios posteriores así lo demostraron.
Durante la primera parte, después de una magistral demostración instrumental de los maestros Mario del Miguel (guitarra) y Miguel Ferraggine (teclado), Chito se acompañó él mismo para realizar algunas canciones de su variado repertorio. Pero en la segunda entrada, fueron los mencionados músicos quienes lo acompañaron.
Ahí el cantor se paró delante de ellos en el escenario y realmente pareció que el grupo de Donvito allí, como en las recordadas noches de la Rex, la Norma o El Trébol.
El final fue mágico, inolvidable, para el lagrimón. A Chito se le ocurrió despedirse con la canción “A mis amigos”, a modo de síntesis y agradecimiento al público que fue a escucharlo desafiando la noche gélida. Y la gente no resistió más la emoción y se puso de pie para seguirlo y aplaudirlo hasta finalizar.
En ese mismo instante, las camareras de la confitería del Casino (¿o la Rex…?) tuvieron la inspiración de convidar con champán a la gente, para que cada amigo pudiera brindar con el cantor. Lo demás, llegó por añadidura. Abrazos, brindis, lágrimas. Magia y glamour. Para tenerlo como imagen en las retinas y en la memoria por los tiempos de los tiempos.
La cultura, la historia, la canción y los sentimientos, agradecidos.
30/04/2008









